
El mundo está peor.
Un gran amigo de gran calidad espiritual me confesó que no esperaba llegar a los 54 años y ver que sus sueños de un mundo mejor fueron solo una ilusión juvenil.
No me interesa tocar aquí temas políticos, me parece que no es el momento; sin embargo, es preciso concordar con todos aquellos que luego de haber vivido algunas decenas de años, independientemente de su situación personal, reconocen que el mundo está peor que antes.
¿Qué ha pasado?
¿Acaso los años nos vuelven pesimistas, o perdemos la visión juvenil de la realidad? Vemos cada año la pobreza que nos rodea, la violencia y delincuencia en aumento, el racismo destructor de vidas inocentes, el hambre rondando en las avenidas de las principales ciudades, y lo que es peor, las guerras inauditas. Y de otro lado, vemos como existe enorme riqueza bien o mal habida que contrasta con enormes necesidades primarias insatisfechas.
Que difícil es reconocer nuestra cómoda situaci&oac
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(... continúa)