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Reiki & Empirismo

Reiki & Empirismo ¿Podrá la ciencia comprobar el efecto sanador del Reiki?

Todo el siglo XX ha sido, en materia de ciencia y tecnología, una era de desarrollo impresionante. Los cambios en nuestro entorno se han visto muy rápidamente, primero de una generación a otra, y luego dentro de una misma generación.

Nuevos descubrimientos, desde distintas disciplinas, sobre todo en las últimas décadas vienen generando una nueva visión integrada de toda la realidad. Cada día vemos y oímos en destacados centros de estudios del mundo una nueva visión sustentada en la interrelación e interdependencia esencial de los fenómenos físicos, biológicos, místicos, religiosos, económicos, políticos, sociales y culturales. Todo lo existente se ve en términos de relaciones e integración, en un concepto de totalidad integrada; es decir, la acostumbrada reducción a unidades elementales no es posible. Uno de los precursores de esta nueva visión en occidente fue el destacado intelectual Carl Jung que en 1916 investigó y escribió sobre "la sincronicidad".

Denominada también como la "visión holística", es un concepto que cada vez trasciende más en los pensadores occidentales más destacados de nuestro tiempo.

Esta nueva visión trajo durante el siglo pasado muchos experimentos empíricos en distintos tipos de fenómenos en estudio. Así en 1972, Justa Smith, monja cristiana con una especialidad en bioquímica y que desarrollaba sus investigaciones en el Human Dimensions Institute del Rosary Hill College en Nueva York, desarrollo su tesis doctoral en los "procesos de aceleración enzimáticos con campos magnéticos intensos", investigación que la llevó a reproducir los resultados de investigaciones similares con varias reacciones enzimáticas bajo los efectos de estos campos.

En otras palabras, se trataba de una investigación del efecto biológico que las terapias que ciertos sanadores generaban en las cicatrizaciones de heridas y otros males. Para ello ya existían en aquellos entonces bastos estudios que clasificaban a los sanadores. Como todos sabemos hay sanadores y hay sanadores; esto es, debemos tener mucho cuidado al hablar y calificar a una persona de verdadero "sanador". En este punto me inclino a creer cada día más en el concepto confusionista de la sanación con energía, que en sencillas palabras indica que cada persona nace con determinada porción de energía. Esto es, unas personas nacen con una porción normal, otras con baja potencia y otras con elevada fuerza vital; estas últimas son los verdaderos sanadores, los demás dedicados a la sanación, sea por vocación, estudio, comercio u otro motivo, simplemente son "pequeños sanadores".

La monja descubrió que uno de los sanadores en investigación había acelerado la reacción enzimática en un tubo de ensayo; y aún más, se descubrió que si el sanador se quedaba más tiempo, esta aceleración era mayor. Por supuesto efectos similares se habían logrado con experimentos idénticos pero con campos magnéticos artificiales de alta intensidad. La doctora supuso entonces que las manos del sanador debían mostrar campos magnéticos intensos como los que usó para lograr el mismo resultado con las enzimas.

Entonces le introdujo al sanador detectores para averiguar sus intensidades magnéticas, las que deberían ser superiores a los 13 mil gauss (un gauss, es una unidad de campo magnético del Sistema Cegesimal de unidades - cgs -, nombrada en honor del matemático y físico alemán Carl Friedrich Gauss. Un gauss se define como un maxwell por centímetro cuadrado).

Ella había utilizado imanes con esa intensidad magnética, y que vienen a ser equivalentes a 26 mil veces las del campo magnético terrestre.

Sin embargo, el sanador no mostró ningún "campo magnético" de importancia.

Fue entonces que recurrió a otros sanadores y realizó variaciones en sus experimentos enzimáticos para obtener mayor precisión en las diferencias entre los efectos producidos por los nuevos sanadores y los campos magnéticos. Decidió entonces utilizar una enzima diferente a las anteriores, aquella que sintetiza la llamada nicotinamida denina dinucleótido (NDA) y que es un miembro de la cadena de transporte de electrones en las mitocondrias.

Fue sorprendente esta vez el experimento; descubrió que la acción de los sanadores disminuía uniformemente la actividad de la enzima. Experimentos posteriores en otras enzimas permitieron comprobar, de manera desconcertante, el aumento de actividad en unas, y disminución de la actividad en otras. Esta confusión al principio tuvo felizmente un nuevo descubrimiento que asombró a propios y extraños: cualquiera que fuese la enzima ensayada, el cambio originado por un "sanador" se dirigirá en el sentido de ayudar a mejorar la salud y su equilibrio energético de la persona enferma.

Una conclusión adicional de esta maravillosa monja y doctora fue que los "sanadores" tienen muy baja fuerza magnética pero sus efectos biológicos y químicos son en "extremo poderosos".

Si quieren ahondar más en este apasionante tema de la sanación les recomiendo que lean el libro de la doctora Smith "The influence of Enzyme Growth by Laying on of Hands". En The Dimensions of Healing: A Symposium. Los Altos, CA: Academy of Parapsychology and Medicine 1972.

Hasta el próximo jueves,

Juan de la Piedra
jdelapiedra@reikiperu.com
Editor
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Anónimo -

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