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Trabajar por la Paz

Trabajar por la Paz

¿Habrá algún maestro, doctrina, líder o disciplina que conduzca al mundo hacia la paz?

Miles de años los seres humanos nos mutilamos, agredimos tanto espiritual como físicamente; aparentemente no hay una salida o una solución a la vista.

El hombre y mujer modernos carecemos de tolerancia y más bien hemos acrecentado nuestro apego al dinero, al poder, a las "buenas apariencias" para complacer una era que idolatra el placer, el culto a la juventud, a la riqueza material así como a la vanidad.

Nadie se escapa de ser herido por esta carrera veloz y sin escrúpulos. A la pareja no le interesa perder su matrimonio si es que va a lograr más dinero, más bienes, más reconocimiento social; no le interesa abandonar al otro en su sufrimiento, deteriorándose o lo que es peor: en su muerte.

Parece que ya no existe el arco iris del verdadero amor, de la unidad, de la comprensión y aceptación del otro "tal como es".

Cada vez que nos toca ver en la profundidad a las personas, sea en los talleres o terapias, nos encontramos mayormente con heridos - a veces niños inocentes - por esta sucia guerra del dinero, del ascenso profesional o social, así como del poder.

La vida de hoy tiene una gran semejanza con la película "Wall Street", que describe magistralmente esta "guerra de la codicia", a cualquier precio, sin compasión, sin humanidad. ¿Será posible que no nos demos cuenta que es lo que nos está ocurriendo, y a donde nos lleva esta angurria por tener más?

Claro que no sólo ocurre con las personas o matrimonios, también se ve con mayor claridad en los gobiernos, en las guerras terroristas, en las empresas, en los conventos, monasterios y hasta en los grupos llamados holísticos.

Cuando la famosa arqueóloga Ruth Shady, en silencio contemplativo, descubre el centro arqueológico de Caral e inicia las investigaciones profundamente, llamó poderosamente la atención la inexistencia de restos bélicos (cachiporras, flechas, lanzas, etc.), que reflejen una "normal cultura" predispuesta a repeler el ataque o a declarar la guerra a sus enemigos.

Lo más sorprendente en Caral, a donde nuestra Maestra Yvonne Gómez-Restrepo va regularmente con grupos a meditar, es que fue una cultura que durante mil años no tuvo guerra alguna. Es decir, no necesitaron de crueles métodos de destrucción o aniquilamiento de seres humanos. Se dedicaron, en cambio, a servir a sus dioses, a rendirles culto por los 4 puntos cardinales de la ciudad y principalmente al comercio y al servicio con sus vecinos cercanos y lejanos. ¡¡¡Un milenio de Paz!!!

Esto fue hace 5 mil años más o menos. ¿Qué pasó después? La verdad es que los arqueólogos más importantes del mundo están investigando este fenómeno tan hermoso. Algún día nos lo dirán junto con respuestas a otras preguntas de interés. Pero para mi es una gran esperanza para nuestro mundo saber que la ciudad madre de América existió y vivió mil años de armonía y paz; esto quiere decir, que los humanos si podemos construir un mundo tolerante, comprensivo y espiritual tanto individual como colectivamente.

Cuanta falta nos hace en el mundo de hoy líderes como los primeros peruanos caralinos del Valle de Supe (ahí se encuentra Caral), cuánta falta nos hace tomar conciencia de lo destructivo del mundo materialista de hoy y de como contribuimos a acelerar su violenta competencia para tener más, en vez de trabajar duro para ser mejor ser humano cada día.

Trabajemos por un mundo de paz, por un crecimiento espiritual constante y dedicado; es muy posible que así lo lograremos, aunque sean nuestros nietos o bisnietos los que puedan disfrutarlo.

Hasta el próximo jueves,

Juan de la Piedra
jdelapiedra@reikiperu.com
Editor

Hipnosis Zen, Reiki y Sugestiones.

Hipnosis Zen, Reiki y Sugestiones.

Una amiga argentina que siempre me escribe y ya hizo conmigo varias sesiones de regresión me pide que me explique mejor, por este medio, en relación a lo que para mí es la hipnosis mística, es decir, aquella que viene de las milenarias sabidurías Zen así como del Reiki. La verdad que me parece comprensible tener que explicar muy sintéticamente lo que veo en la hipnosis así como en las otras disciplinas que practico.

En primer lugar, decirles que nada está definitivamente dicho en relación a lo llamamos comúnmente como hipnosis. La ciencia, que tiene un peso muy fuerte en el mundo académico, esboza diversas hipótesis sobre la hipnosis y al respecto hay distintas escuelas y tendencias. La hipnosis aparece y desaparece del interés científico con mucha facilidad en el devenir histórico, pareciera que no hay una constancia en su estudio, y lo que es más patético, nadie esta totalmente de acuerdo en lo que es realmente. Las discrepancias son notables.

En segundo lugar, se practica mucho sin saber lo que se está haciendo realmente; casi todas las culturas del mundo la usan tanto en la política como en la educación, así como en el marketing y las llamadas medicinas alternativas o complementarias.

Finalmente, son pocas las personas que saben realmente el poder de la hipnosis y lo que se puede lograr a través de ella; sobre todo cuando la usan para fines terapéuticos y de beneficio humano, los resultados son sorprendentes en nuestra experiencia.

La hipnosis es un trabajo personal con la mente; se podría decir que tiene mucho de parecido con la meditación, aunque las técnicas de hipnosis están orientadas básicamente a hurgar el pasado con propósitos sanadores, así como para descubrir el origen de nuestras creencias y hábitos, a fin de liberarnos de ellos con métodos muy prácticos y efectivos.

Tiene de sugestión porque va directamente a nuestro sistema de creencias de todo género, pero no queda ahí. Con la hipnosis descubrimos nuestros errores, detectamos el porque creemos en determinados aspectos perjudiciales y carentes de verdad. Sin embargo, tiene además el gran poder de aclararnos con precisión de hechos mal interpretados en el pasado, de advertirnos de las equívocas ideas que aceptamos como reales y verdaderas, cuando en realidad son heredadas familiarmente o socialmente. Nos evidencia el porqué de los traumas y también llamados estados fóbicos, y lo más interesante nos enseña a deshacernos de ellos.

Su aprendizaje es sencillo, su aplicación es inocua y cualquiera podrá realizarla; naturalmente quien posea mayor preparación en la vida, sea más culto, y tenga algo de carácter podrá hacerlo mucho mejor. Pero nadie puede decir que la hipnosis sólo puede ser realizada por profesionales (sicólogos, siquiatras, odontólogos, etc.), o por personas dotadas especialmente.

El Reiki así como los métodos Zen, tienen un gran componente de hipnosis; la razón es muy sencilla, cuando se ensayan mantras, o frases repetitivas de carácter metafórico, o cuando imaginamos la luz que nos invade y sana, estamos frente a un perfecto método hipnótico. Claro que no todo es hipnosis, pues entran otros aspectos de carácter energético que son fundamentales en el proceso de sanación. Sin embargo, hasta ahora nadie había escrito abiertamente sobre esta característica real que están implícitas, mas no obvias, en las terapias naturales, alternativas o complementarias.

Incluso el llamado "efecto placebo" tiene un fuerte componente hipnótico, pero que es fundamental pues activa todo el sistema natural de nuestro organismo fortaleciendo el sistema inmunológico y nuestra respuesta frente a la adversidad.

Ahora bien, el hecho que el Reiki tenga un componente hipnótico, no debe para nada desmerecerlo. Al contrario, en mi opinión le da mayor consistencia, ya que la hipnosis consolida ideas de fuerza y positivas necesarias para complementar toda sanación bioenergética.

En mis seminarios de Reiki, desde un principio, incorporo métodos hipnóticos muy suaves que permiten una gran apertura de conciencia y claridad frente a los problemas cotidianos e históricos personales. Los testimonios de los alumnos son todos muy halagadores, pues el resultado es la apertura de una gran puerta que durante toda la vida estuvo cerrada. Abrir puertas, mostrar nuestra interioridad y aplicar una iniciación Reiki, para mí es hasta ahora algo realmente poderoso, sanador y transformador.

Hasta el próximo jueves,

Gassho Juan
gasshojuan@gmail.com
Editor

Evita Preocuparte

Evita Preocuparte

Shinpai Suna

Los kanjis del segundo precepto de Reiki se pronuncian "Shinpai Suna", que traducidos al español significan: Evitar Preocuparse.

Estos fundamentos del Reiki pertenecen a un extraordinario poema del Emperador Meiji, que el Dr. Mikao Usui (fundador del Reiki), escogió dentro de su visión pedagógica a fin de proveer a sus alumnos y aprendices un sencillo método para el crecimiento espiritual y fortalecimiento energético.

Cabe precisar que el Emperador Meiji no era solo un poeta, fue además de un gran transformador del Japón, una figura religiosa sumamente notable frente a sus antecesores así como un gran psíquico.

Kansha Shite o evita preocuparte, en su idioma nipón tiene una fonética muy especial conjuntamente con los otros principios, que lo hacen más bello y místico. Sin embargo, hay algo más que decir respecto a los motivos y razones lógicas así como místicas para entender y hacer nuestro este principio.

En primer lugar, la palabra preocupación en realidad está relacionada con la angustia y la ansiedad, como podrán advertir no tiene nada que ver su uso con su significado lingüístico "pre - ocuparse", esto es, ocuparse antes de alguna cosa o hecho. Preocuparse para nuestra colectividad hispana significa básicamente angustia y también desesperación o ansiedad. Asímismo, el vocablo y kanji japonés "Shinpai Suna", se refieren a la angustia, desesperación y ansiedad.

En segundo lugar, desde un punto de vista simplemente occidental, científico y médico la preocupación es perjudicial ya que provoca a nuestras suprarrenales la provisión de adrenalina, la misma que va a circular por nuestro organismo sin ser consumida adecuadamente, convirtiéndose en toxina que finalmente se alojará en cualquier tejido u órgano. Cuando la preocupación es eventual, la adrenalina simplemente será reciclada y eliminada; pero cuando la preocupación es un hábito, cuando es algo permanente en nuestro día a día, entonces la situación definitivamente llegará a perjudicarnos.

Muchas veces, quien tiene el hábito de la preocupación, le atribuye su insomnio a las deudas que tiene o a las dificultades en su empleo; cuando en realidad quien provoca el insomnio es la cantidad de adrenalina en la sangre. Sabemos que la adrenalina tiene la facultad de despertarnos y mantenernos alerta, consecuentemente no dormiremos con facilidad si nos hemos habituado a las preocupaciones. La ciencia no dice que el insomnio sólo se da por esta razón, pero es una de las más comunes en nuestro mundo de hoy.

Cuando digo hábito estoy señalando algo más profundo, es decir, en algún momento hemos aprendido a asociar determinados hechos o situaciones con el sentimiento de angustia, desesperación y ansiedad. Desde muy niños aprendemos a imitar a nuestros padres y a medida que crecemos copiamos las actitudes de los líderes o íconos sociales. Los llamados "jefes de manada", usualmente son preocupados, muy ocupados, irritables, etc.; muchos hábitos que les dan prestigio. Es casi imposible encontrar un líder despreocupado; pues el rasgo de la preocupación es parte de las señales que debe dar para demostrar su prestigio.

Entonces podemos afirmar que "el ser preocupado" tiene su "charm" sobre todo si queremos ser importantes. Es decir, podemos aprender a estar preocupados, e incluso podemos fingir preocupación.

Vemos en la práctica como los médicos geriatras le dicen a sus ancianos pacientes que "no se preocupen"; la razón es muy simple, la ansiedad y la angustia o desesperación desestabiliza su armonía orgánica y es terreno para los achaques y enfermedades. No esperemos llegar a la ancianidad para evitar preocuparnos (Kansha Shite). Aprendamos a evitar la desesperación, angustia y ansiedad en nuestro día a día.

En tercer lugar, desde un punto de vista místico, preocuparse es estar pensando en temas del pasado o del futuro que ocurrieron o están por ocurrir. Cuando recordamos que no hicimos caso a nuestros padres en un momento que podían apoyarnos con el post grado, y no les hicimos caso; "ahora mis compañeros que si hicieron caso a sus padres y tomaron el post grado están en un extraordinario lugar profesional; en cambio, ahora me lamento pues mi posición profesional no me satisface". Este tipo de preocupación es muy típica, nos restriega hechos del pasado y nos hace sentir infelices y angustiados.

Pero si tenemos deudas importantes con vencimientos apremiantes, también nos angustiamos, algunas personas han llegado al suicidio por no encontrar imágenes del futuro incierto debidamente resueltas. Los eventos por ocurrir que aparentemente no tienen solución se convierten en nuestro enfoque central causándonos inestabilidad, insomnio, desesperación.

Ambos tipos de enfoques angustiantes, sean del pasado o del futuro, casualmente nos desvían del presente. Y ese hecho para el Reiki es fatal, pues la esencia de la energía sólo la podemos hallar en el presente, en este instante conciente, mientras escribimos o leemos; ser conciente en el presente ha sido y es un trabajo y esfuerzo fundamental para todo místico o buscador de la verdad. En consecuencia, salirse al pasado o al futuro rompe ese esfuerzo, ya que nos dejamos llevar por el impulso reactivo primario de nuestros hábitos, costumbres y actitudes heredadas que casi siempre nos llevan por el camino equivocado.

La preocupación añade a nuestra vida un problema más que resolver a los muchos que ya tenemos, no sirve para nada, a no ser para hacernos creer que somos responsables por sentir angustia por nuestros hijos, por los recuerdos graves o eventos inciertos que se vienen.

Los orientales tienen un refrán muy preciso al respecto: "Si el problema tiene solución, ¿de que te preocupas?, y si no tiene solución, ¿de que te preocupas?".

Evitemos preocuparnos, seamos proactivos permanezcamos concientes de nuestro presente, disfrutémoslo y seamos felices cada instante de nuestra vida; pues aunque los sabores de cada instante vivido serán diferentes, cada uno de ellos es un excelente momento para crecer y aprender algo más en este extraordinario camino de búsqueda.

Hasta el próximo jueves,

Juan de la Piedra

gasshojuan@aol.com

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Regresiones

Regresiones

Todos, alguna vez, hemos escuchado que las personas podemos tomar conciencia de nuestras vidas pasadas a través del método de la regresión. Es decir, a diferencia de muchas creencias que veíamos inamovibles en occidente, hoy nuestra existencia espiritual no acabaría con la muerte, sino que simplemente descarnaríamos para volver a encarnar en un sucesivo decantamiento espiritual de purificación hasta fusionarnos con el Todo.

Es evidente que este concepto de la reencarnación tiene fundamentos religiosos, sobre todo de aquellos originados en oriente; sin embargo, hace ya muchos años, sobre todo desde la aparición del New Age, que en occidente se podría afirmar la existencia de una gran aceptación a esta posibilidad del espíritu. También es preciso decir que la idea del espíritu eterno no sólo es aceptada por las teologías de diversas tendencias, sino también por el llamado materialismo que afirma que nada se extingue, ya que solo hay transformación.

No pretendo hacer un análisis filosófico de este tema, en mi opinión es un tema discutible y sin evidencia de ninguna clase - al menos por el momento - como muchos temas que a la fecha constituyen un misterio para el conocimiento de la humanidad. Y, en el terreno de las religiones, cada una tiene su fe, su doctrina y posición al respecto.

A pesar de las dudas las regresiones se seguirán realizando. Y, de lo que he observado en cientos de regresiones a lo largo de estos 5 años de enseñanza y práctica del Taller de Hipnosis Zen e Hipnosis Reiki, es que independientemente de la veracidad de las vidas pasadas, éstas son asombrosamente descriptivas, pulcras y reveladoras de los problemas presentes de las personas. Entonces para quien desea conocerse mejor, o para quien desea enfocar terapéuticamente las regresiones, resulta sumamente útil y a veces necesario.

En muchas ocasiones escucho quejarse, a quienes andan en búsqueda de resolver sus problemas internos, de haber asistido a sicólogos y siquiatras sin resultados, más bien con nuevos cuestionamientos y gran desazón. No estoy haciendo mala prensa a estos profesionales, a quienes les tengo un gran respeto; sólo estoy relevando un hecho real y notorio.

¿Qué ocurre?

En mi opinión el trabajo racional y lógico que realizan los sicólogos y siquiatras tiene cierta ineficacia para un sector de la población. No todos podemos poner en práctica sus consejos o entender plenamente sus conceptos, y finalmente asistir a todas las sesiones. Sin embargo, cuando se encuentran alternativas de solución a los problemas en el Reiki, la hipnosis o las regresiones, el cambio, o mejor dicho, la transformación es evidente; suceden en un corto plazo y sin el estigma de estar siendo tratado siquiátrica o sicológicamente.

Ahora bien, es preciso decir que no todos los sicólogos o siquiatras siguen un mismo esquema; existen diversidad de escuelas y tendencias que diferencian claramente un tratamiento de otro. En mi opinión, por lo que he visto y he podido estudiar, la llamada tendencia "transpersonal", tanto en psicología y psiquiatría, se aproxima bastante a los métodos alternativos y espirituales. Se de algunos siquiatras que hacen regresiones y con mucho éxito.

Las regresiones no deben ser descartadas de plano por simples creencias contrarias a la fe, doctrina, ciencia o simplemente por el temor. En mi experiencia veo que son muy útiles para entender muchas cosas en un cortísimo plazo y también para encontrar soluciones, así como para apoyar un mejor entendimiento de nuestro ser interior.

Hasta el próximo jueves,

Juan de la Piedra
jdelapiedra@reikiperu.com
Editor

Meditación Ahora.

Meditación Ahora.

Oímos y hablamos de meditar, sin embargo pocos somos los que hemos adquirido el hábito y la perseverancia para detenerse un momento al día y meditar.

Aquí he seleccionado unos ejercicios que estoy seguro les serán útiles para prepararse en cualquier circunstancia del día, sea trabajando, de vacaciones, o simplemente de ocio.

1º Con uno mismo:

De pie.
Pararse con los pies paralelos a la altura de los hombros. Flexionar ligeramente las rodillas.

Ejercicio:

Los brazos sueltos empiezan a elevarse lentamente por los costados hasta juntar las manos por encima de la cabeza, bajamos lentamente las manos juntas hasta el chakra raíz (con la punta de los dedos hacia tierra).

Los movimientos deben ser lentos y pausados, con los ojos cerrados y en armónica coordinación.

Este movimiento los haremos 3 veces, y mientras lo hacemos imaginamos que la energía terrenal viene a nosotros incorporándola a nuestro cuerpo entero. Simultáneamente hacemos una respiración rica y pausada, profunda y suave a la vez.

Este proceso nos sirve para recoger la energía del planeta, revitalizarnos, relajarnos y empezar una tarea sea física o intelectual.

2º Con la naturaleza:

Ubicar una roca grande y lo más plana posible, de tal manera que pueda echarse cómodamente.

Limpiarla si esta con polvo o húmeda; puede colocar una toalla o un cobertor.

Evitar la roca si es puntiaguda o se encuentra debajo de un árbol desconocido en su especie (evitar el Sauce).

Ejercicio:

Recostarse encima de la roca lo más cómodo posible.
Respirar profundamente 3 veces.
Ahora concentrarse en los latidos del corazón y pulsaciones de su cuerpo.
Alinear la respiración normal con las pulsaciones de su cuerpo.
Luego (prestar mucha atención), debe seguir inhalando y exhalando. Pero a medida que transcurre la respiración, empiece a detener 3 pulsaciones de su cuerpo la respiración (tanto después de inhalar como después de exhalar), suavemente y sin inhalar más aire de lo necesario.
Continúe así hasta que pueda visualizar el color violeta.
Luego de visualizar el color violeta, continúa con el sistema mediante el cual cada 3 pulsaciones de su cuerpo detiene la respiración tanto al inhalar como al exhalar. Pero ahora incremente el volumen de aire un poco más de lo normal, no mucho, sólo un poco más, y continúe así hasta visualizar el color índigo.
Repita suave y lentamente el mismo sistema avanzando con los siguientes colores: Azul, verde, amarillo, naranja y rojo.
Finalizado el color rojo, podrá suave y lentamente retornar a la respiración normal; asimismo, le recomendamos que no se levante intempestivamente, sino que primero enfoque su atención en todos los sonidos exteriores y tome conciencia de la temperatura de su cuerpo, e inicie ligeros movimientos de los dedos de sus manos, pies, cuello, hasta que abra lentamente sus parpados visualizando nuevamente el entorno natural.

3º Ubicar un árbol rico en hojas y ramas (que de buena sombra). Evitar los sauces.

Sentarse debajo del árbol en posición de meditación (columna recta, cabeza recta, cuerpo relajado).

Ejercicio:
Los ojos cerrados, la respiración normal.
Nos concentramos en leer todo lo que hay en nuestra mente (recuerdos, pensamientos, ideas, temores, preocupaciones, etc.) como quien lee la mente de otra persona. Durante 5 minutos.
Luego cambiamos el enfoque de nuestra mente a todo lo audible, sonoro. Nos concentramos en oír todo lo que esté a nuestro alrededor, hacemos que todo sonido o ruido sea nuestro. Durante 5 minutos.
Ahora, pasamos a segundos planos los dos ejercicios anteriores, tanto nuestra mente como los sonidos se alejan, para concentrarnos en visualizar nuestros chakras.
Empezamos visualizando nuestro chakra Raíz. Una vez visualizado imaginamos que respiramos por él. Entonces, inhalamos y exhalamos 3 veces suavemente, limpiando todo su contenido, purificando toda el área raíz.
Luego hacemos lo mismo con cada chakra ascendiendo hasta el chakra corona.
Finalizado el ejercicio, volvemos a tomar conciencia de los sonidos exteriores, de nuestros pensamientos, ideas, recuerdos, etc., hasta que lentamente abrimos nuestros ojos al aquí y el ahora.
Hasta el próximo jueves,

Juan de la Piedra

gasshojuan@aol.com

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Poder, dinero y Reiki.

Poder, dinero y Reiki.

Me permito transcribir parte de la página 110 del libro Reiki, el Legado del Dr. Usui, - se refiere al Capítulo VII, Mi Experiencia Personal - de mi Maestro Frank Arjava Petter. Dice así:

"La culminación de este capítulo y el proceso de aprendizaje sobre la psique humana me sorprendió en la primavera de 1994 cuando varios estudiantes nuevos de Reiki nos trajeron una carta de Sapporo escrita por uno de nuestros ex-alumnos de Tokio. Esta carta, proclamaba ser el único auténtico maestro de Reiki en Japón y específicamente nos acusaba, a sus maestros, de charlatanes. Durante el siguiente año y medio, la sola mención de su nombre convertía a mis ojos en bolas de fuego y me hacía echar humo por las orejas. Fue el gran choque de mi vida: lo había visto como amigo mío, me había conectado intensamente con él durante su aprendizaje, las iniciaciones y los ejercicios, lo sentía en el corazón, y me calumnió frente a personas que ni él ni yo conocíamos. Me envió una carta donde decía que durante las iniciaciones, había mirado mis manos y había leído ahí las líneas. En mis manos había visto lo inferior que yo era en referencia a él y que mi mente sería incapaz de entenderlo. Fue la primera vez en mi vida adulta que alguien quería herirme intencionalmente. Había pasado tantos años en el ashram de Osho que algo como eso me resultaba completamente extraño. Que el atacante fuera seguidor de Osho era realmente el golpe de gracia. Hoy, tres años después, tengo que reír a mandíbula batiente por la historia entera. Pero en su momento no la encontraba nada graciosa. Sentía herida mi alma y estaba decepcionado por la ingratitud de la humanidad. Afortunadamente, en la época la vida fue bastante generosa como para darme un número de amigos valiosos, sin cuyo amor y afecto por cierto me habría retirado de la vida de maestro de Reiki." Vale la pena comprar este libro, para los interesados vean en Google así: ISBN 987-95513-3-8.

¿Qué le ocurrió a ese exalumno?

Guardando las distancias, ya que soy simplemente un alumno más de Frank Arjava Petter, debo sin embargo confesar que, de las decenas de maestros de Reiki que inicié los últimos cinco años ha habido uno que otro con similar actitud que nos invita a reflexionar y analizar esto que Arjava llama “proceso de aprendizaje sobre la psique humana”.

En primer lugar, debo repetir el título de este artículo (también de Arjava), que he tomado para ilustrar mejor el entendimiento de esta anómala conducta: Poder, dinero y Reiki.

En segundo lugar, siempre debemos estar en actitud de comprender y perdonar a quienes de una u otra manera, siendo nuestro alumno, se exprese difamando, desprestigiando o usando calificativos que menosprecian nuestro trabajo o el de otras escuelas o maestros.

¿Qué es lo que debemos comprender y perdonar? Pues lo primero, es comprender el gran concepto de si mismos; esa sensación de elegidos e iluminados que les permite saber más, en un corto plazo, que sus maestros que vienen trabajando responsablemente año tras año. Normalmente eso se denomina “complejo de gurú”.

Luego, viene el aspecto codicioso, la competencia desleal, relacionado no sólo con el dinero sino con el poder que se encarna en aquellos que padecen del complejo de gurú, a quien debemos consultar casi todo, pues de una u otra manera ostentan el saber, el conocimiento y las técnicas místicas más sutiles y recónditas. El placer de ejercer el poder.

Una exalumna, gran amiga, y ahora maestra de Reiki me dijo algo realmente cierto. La energía que recibimos hace que se acrecienten nuestros verdaderos sentimientos, así como que las virtudes y defectos se muestren y expresen abiertamente. Nunca lo hubiese pensado de esa manera; pero inmediatamente comprendí cuan cierta es esta facultad de la fuerza vital que recibimos en cada sintonización. No sospechamos que algo tan suave e imperceptible pueda en el tiempo realizar proezas tan sorprendentes, como la de desenmascarar nuestro verdadero ser interior.

Todos tenemos en la vida frustraciones, fracasos sentimentales y hasta económicos; pero no todos los afrontamos de igual manera. En estos casos debemos purificar los bloqueos energéticos.

A los nuevos maestros de Reiki, de cualquier escuela, les digo que esta actitud de soberbia pasa en todos lados. Recuerdo que Arjava en Lima en el año 2003 me dijo – comentando este mismo tema – que tenía alumnos que había iniciado como maestros que ni siquiera lo mencionaban en su linaje, ni siquiera lo recordaban en sus clases como el que los formó e inició. Claro, eso ocurría cuando aún Arjava no era famoso internacionalmente.

Finalmente, esta creencia que el ser maestro de Reiki es un gran negocio, no sólo se da en el Perú, o en América Latina, se da en todas partes. Y, en algunos casos es cierto; pero créanme que cada vez es menos cierto eso, pues cada vez hay más difusión, más maestros de Reiki; y nosotros como escuela nos encargaremos que mes a mes hayan muchos maestros más, hasta que todos conozcan esta maravilla sencilla y hermosa que es la disciplina y arte del Reiki. Si llegas a ser maestro hazlo por verdadera vocación, no lo hagas por el poder o por el dinero y recuerda siempre con afecto a tu maestro y a tus alumnos.

Hasta el próximo jueves,

Juan de la Piedra
Editor
jdelapiedra@reikiperu.com

Juan Pablo II

Juan Pablo II

Encíclica Escrita por Juan Pablo II "Fe y Razón".

Venerables Hermanos en el Episcopado, salud y Bendición Apostólica

La fe y la razón (Fides et ratio) son como las dos alas con las cuales el espíritu humano se eleva hacia la contemplación de la verdad. Dios ha puesto en el corazón del hombre el deseo de conocer la verdad y, en definitiva, de conocerle a Él para que, conociéndolo y amándolo, pueda alcanzar también la plena verdad sobre sí mismo (cf. Ex 33, 18; Sal 27 [26], 8-9; 63 [62], 2-3; Jn 14, 8; 1 Jn 3, 2).

INTRODUCCIÓN

«CONÓCETE A TI MISMO»

1. Tanto en Oriente como en Occidente es posible distinguir un camino que, a lo largo de los siglos, ha llevado a la humanidad a encontrarse progresivamente con la verdad y a confrontarse con ella. Es un camino que se ha desarrollado —no podía ser de otro modo— dentro del horizonte de la autoconciencia personal: al hombre cuanto más conoce la realidad y el mundo y más se conoce a sí mismo en su unicidad, le resulta más urgente el interrogante sobre el sentido de las cosas y sobre su propia existencia. Todo lo que se presenta como objeto de nuestro conocimiento se convierte por ello en parte de nuestra vida. La exhortación Conócete a ti mismo estaba esculpida sobre el dintel del templo de Delfos, para testimoniar una verdad fundamental que debe ser asumida como la regla mínima por todo hombre deseoso de distinguirse, en medio de toda la creación, calificándose como «hombre» precisamente en cuanto «conocedor de sí mismo».

Por lo demás, una simple mirada a la historia antigua muestra con claridad cómo en distintas partes de la tierra, marcadas por culturas diferentes, brotan al mismo tiempo las preguntas de fondo que caracterizan el recorrido de la existencia humana: ¿quién soy? ¿de dónde vengo y a dónde voy? ¿por qué existe el mal? ¿qué hay después de esta vida? Estas mismas preguntas las encontramos en los escritos sagrados de Israel, pero aparecen también en los Veda y en los Avesta; las encontramos en los escritos de Confucio y Lao-Tze y en la predicación de los Tirthankara y de Buda; asimismo se encuentran en los poemas de Homero y en las tragedias de Eurípides y Sófocles, así como en los tratados filosóficos de Platón y Aristóteles. Son preguntas que tienen su origen común en la necesidad de sentido que desde siempre acucia el corazón del hombre: de la respuesta que se dé a tales preguntas, en efecto, depende la orientación que se dé a la existencia.

2. La Iglesia no es ajena, ni puede serlo, a este camino de búsqueda. Desde que, en el Misterio Pascual, ha recibido como don la verdad última sobre la vida del hombre, se ha hecho peregrina por los caminos del mundo para anunciar que Jesucristo es «el camino, la verdad y la vida» (Jn 14, 6). Entre los diversos servicios que la Iglesia ha de ofrecer a la humanidad, hay uno del cual es responsable de un modo muy particular: la diaconía de la verdad. (1) Por una parte, esta misión hace a la comunidad creyente partícipe del esfuerzo común que la humanidad lleva a cabo para alcanzar la verdad; (2) y por otra, la obliga a responsabilizarse del anuncio de las certezas adquiridas, incluso desde la conciencia de que toda verdad alcanzada es sólo una etapa hacia aquella verdad total que se manifestará en la revelación última de Dios: «Ahora vemos en un espejo, en enigma. Entonces veremos cara a cara. Ahora conozco de un modo parcial, pero entonces conoceré como soy conocido» (1 Co 13, 12).

3. El hombre tiene muchos medios para progresar en el conocimiento de la verdad, de modo que puede hacer cada vez más humana la propia existencia. Entre estos destaca la filosofía, que contribuye directamente a formular la pregunta sobre el sentido de la vida y a trazar la respuesta: ésta, en efecto, se configura como una de las tareas más nobles de la humanidad. El término filosofía según la etimología griega significa «amor a la sabiduría». De hecho, la filosofía nació y se desarrolló desde el momento en que el hombre empezó a interrogarse sobre el porqué de las cosas y su finalidad. De modos y formas diversas, muestra que el deseo de verdad pertenece a la naturaleza misma del hombre. El interrogarse sobre el porqué de las cosas es inherente a su razón, aunque las respuestas que se han ido dando se enmarcan en un horizonte que pone de manifiesto la complementariedad de las diferentes culturas en las que vive el hombre.

La gran incidencia que la filosofía ha tenido en la formación y en el desarrollo de las culturas en Occidente no debe hacernos olvidar el influjo que ha ejercido en los modos de concebir la existencia también en Oriente. En efecto, cada pueblo, posee una sabiduría originaria y autóctona que, como auténtica riqueza de las culturas, tiende a expresarse y a madurar incluso en formas puramente filosóficas. Que esto es verdad lo demuestra el hecho de que una forma básica del saber filosófico, presente hasta nuestros días, es verificable incluso en los postulados en los que se inspiran las diversas legislaciones nacionales e internacionales para regular la vida social.

4. De todos modos, se ha de destacar que detrás de cada término se esconden significados diversos. Por tanto, es necesaria una explicitación preliminar. Movido por el deseo de descubrir la verdad última sobre la existencia, el hombre trata de adquirir los conocimientos universales que le permiten comprenderse mejor y progresar en la realización de sí mismo. Los conocimientos fundamentales derivan del asombro suscitado en él por la contemplación de la creación: el ser humano se sorprende al descubrirse inmerso en el mundo, en relación con sus semejantes con los cuales comparte el destino. De aquí arranca el camino que lo llevará al descubrimiento de horizontes de conocimientos siempre nuevos. Sin el asombro el hombre caería en la repetitividad y, poco a poco, sería incapaz de vivir una existencia verdaderamente personal.

La capacidad especulativa, que es propia de la inteligencia humana, lleva a elaborar, a través de la actividad filosófica, una forma de pensamiento riguroso y a construir así, con la coherencia lógica de las afirmaciones y el carácter orgánico de los contenidos, un saber sistemático. Gracias a este proceso, en diferentes contextos culturales y en diversas épocas, se han alcanzado resultados que han llevado a la elaboración de verdaderos sistemas de pensamiento. Históricamente esto ha provocado a menudo la tentación de identificar una sola corriente con todo el pensamiento filosófico. Pero es evidente que, en estos casos, entra en juego una cierta «soberbia filosófica» que pretende erigir la propia perspectiva incompleta en lectura universal. En realidad, todo sistema filosófico, siempre con respeto de su integridad sin instrumentalizaciones, debe reconocer la prioridad del pensar filosófico, en el cual tiene su origen y al cual debe servir de forma coherente.

En este sentido es posible reconocer, a pesar del cambio de los tiempos y de los progresos del saber, un núcleo de conocimientos filosóficos cuya presencia es constante en la historia del pensamiento. Piénsese, por ejemplo, en los principios de no contradicción, de finalidad, de causalidad, como también en la concepción de la persona como sujeto libre e inteligente y en su capacidad de conocer a Dios, la verdad y el bien; piénsese, además, en algunas normas morales fundamentales que son comúnmente aceptadas. Estos y otros temas indican que, prescindiendo de las corrientes de pensamiento, existe un conjunto de conocimientos en los cuales es posible reconocer una especie de patrimonio espiritual de la humanidad. Es como si nos encontrásemos ante una filosofía implícita por la cual cada uno cree conocer estos principios, aunque de forma genérica y no refleja. Estos conocimientos, precisamente porque son compartidos en cierto modo por todos, deberían ser como un punto de referencia para las diversas escuelas filosóficas. Cuando la razón logra intuir y formular los principios primeros y universales del ser y sacar correctamente de ellos conclusiones coherentes de orden lógico y deontológico, entonces puede considerarse una razón recta o, como la llamaban los antiguos, orthòs logos, recta ratio.

5. La Iglesia, por su parte, aprecia el esfuerzo de la razón por alcanzar los objetivos que hagan cada vez más digna la existencia personal. Ella ve en la filosofía el camino para conocer verdades fundamentales relativas a la existencia del hombre. Al mismo tiempo, considera a la filosofía como una ayuda indispensable para profundizar la inteligencia de la fe y comunicar la verdad del Evangelio a cuantos aún no la conocen.

Teniendo en cuenta iniciativas análogas de mis Predecesores, deseo yo también dirigir la mirada hacia esta peculiar actividad de la razón. Me impulsa a ello el hecho de que, sobre todo en nuestro tiempo, la búsqueda de la verdad última parece a menudo oscurecida. Sin duda la filosofía moderna tiene el gran mérito de haber concentrado su atención en el hombre. A partir de aquí, una razón llena de interrogantes ha desarrollado sucesivamente su deseo de conocer cada vez más y más profundamente. Se han construido sistemas de pensamiento complejos, que han producido sus frutos en los diversos ámbitos del saber, favoreciendo el desarrollo de la cultura y de la historia. La antropología, la lógica, las ciencias naturales, la historia, el lenguaje... , de alguna manera se ha abarcado todas las ramas del saber. Sin embargo, los resultados positivos alcanzados no deben llevar a descuidar el hecho de que la razón misma, movida a indagar de forma unilateral sobre el hombre como sujeto, parece haber olvidado que éste está también llamado a orientarse hacia una verdad que lo transciende. Sin esta referencia, cada uno queda a merced del arbitrio y su condición de persona acaba por ser valorada con criterios pragmáticos basados esencialmente en el dato experimental, en el convencimiento erróneo de que todo debe ser dominado por la técnica. Así ha sucedido que, en lugar de expresar mejor la tendencia hacia la verdad, la razón, bajo el peso de tanto saber, se ha doblegado sobre sí misma haciéndose, día tras día, incapaz de levantar la mirada hacia lo alto para atreverse a alcanzar la verdad del ser. La filosofía moderna, dejando de orientar su investigación sobre el ser, ha concentrado la propia búsqueda sobre el conocimiento humano. En lugar de apoyarse sobre la capacidad que tiene el hombre para conocer la verdad, ha preferido destacar sus límites y condicionamientos.

Ello ha derivado en varias formas de agnosticismo y de relativismo, que han llevado la investigación filosófica a perderse en las arenas movedizas de un escepticismo general. Recientemente han adquirido cierto relieve diversas doctrinas que tienden a infravalorar incluso las verdades que el hombre estaba seguro de haber alcanzado. La legítima pluralidad de posiciones ha dado paso a un pluralismo indiferenciado, basado en el convencimiento de que todas las posiciones son igualmente válidas. Este es uno de los síntomas más difundidos de la desconfianza en la verdad que es posible encontrar en el contexto actual. No se substraen a esta prevención ni siquiera algunas concepciones de vida provenientes de Oriente; en ellas, en efecto, se niega a la verdad su carácter exclusivo, partiendo del presupuesto de que se manifiesta de igual manera en diversas doctrinas, incluso contradictorias entre sí. En esta perspectiva, todo se reduce a opinión. Se tiene la impresión de que se trata de un movimiento ondulante: mientras por una parte la reflexión filosófica ha logrado situarse en el camino que la hace cada vez más cercana a la existencia humana y a su modo de expresarse, por otra tiende a hacer consideraciones existenciales, hermenéuticas o lingüísticas que prescinden de la cuestión radical sobre la verdad de la vida personal, del ser y de Dios. En consecuencia, han surgido en el hombre contemporáneo, y no sólo entre algunos filósofos, actitudes de difusa desconfianza respecto de los grandes recursos cognoscitivos del ser humano. Con falsa modestia, se conforman con verdades parciales y provisionales, sin intentar hacer preguntas radicales sobre el sentido y el fundamento último de la vida humana, personal y social. Ha decaído, en definitiva, la esperanza de poder recibir de la filosofía respuestas definitivas a tales preguntas.

6. La Iglesia, convencida de la competencia que le incumbe por ser depositaria de la Revelación de Jesucristo, quiere reafirmar la necesidad de reflexionar sobre la verdad. Por este motivo he decidido dirigirme a vosotros, queridos Hermanos en el Episcopado, con los cuales comparto la misión de anunciar «abiertamente la verdad» (2 Co 4, 2), como también a los teólogos y filósofos a los que corresponde el deber de investigar sobre los diversos aspectos de la verdad, y asimismo a las personas que la buscan, para exponer algunas reflexiones sobre la vía que conduce a la verdadera sabiduría, a fin de que quien sienta el amor por ella pueda emprender el camino adecuado para alcanzarla y encontrar en la misma descanso a su fatiga y gozo espiritual.

Me mueve a esta iniciativa, ante todo, la convicción que expresan las palabras del Concilio Vaticano II, cuando afirma que los Obispos son «testigos de la verdad divina y católica». (3) Testimoniar la verdad es, pues, una tarea confiada a nosotros, los Obispos; no podemos renunciar a la misma sin descuidar el ministerio que hemos recibido. Reafirmando la verdad de la fe podemos devolver al hombre contemporáneo la auténtica confianza en sus capacidades cognoscitivas y ofrecer a la filosofía un estímulo para que pueda recuperar y desarrollar su plena dignidad.

Hay también otro motivo que me induce a desarrollar estas reflexiones. En la Encíclica Veritatis splendor he llamado la atención sobre «algunas verdades fundamentales de la doctrina católica, que en el contexto actual corren el riesgo de ser deformadas o negadas». (4) Con la presente Encíclica deseo continuar aquella reflexión centrando la atención sobre el tema de la verdad y de su fundamento en relación con la fe. No se puede negar, en efecto, que este período de rápidos y complejos cambios expone especialmente a las nuevas generaciones, a las cuales pertenece y de las cuales depende el futuro, a la sensación de que se ven privadas de auténticos puntos de referencia. La exigencia de una base sobre la cual construir la existencia personal y social se siente de modo notable sobre todo cuando se está obligado a constatar el carácter parcial de propuestas que elevan lo efímero al rango de valor, creando ilusiones sobre la posibilidad de alcanzar el verdadero sentido de la existencia. Sucede de ese modo que muchos llevan una vida casi hasta el límite de la ruina, sin saber bien lo que les espera. Esto depende también del hecho de que, a veces, quien por vocación estaba llamado a expresar en formas culturales el resultado de la propia especulación, ha desviado la mirada de la verdad, prefiriendo el éxito inmediato en lugar del esfuerzo de la investigación paciente sobre lo que merece ser vivido. La filosofía, que tiene la gran responsabilidad de formar el pensamiento y la cultura por medio de la llamada continua a la búsqueda de lo verdadero, debe recuperar con fuerza su vocación originaria. Por eso he sentido no sólo la exigencia, sino incluso el deber de intervenir en este tema, para que la humanidad, en el umbral del tercer milenio de la era cristiana, tome conciencia cada vez más clara de los grandes recursos que le han sido dados y se comprometa con renovado ardor en llevar a cabo el plan de salvación en el cual está inmersa su historia.

Extracto de: FIDES ET RATIO
Encíclica de Juan Pablo II sobre las Relaciones entre Fe y Razón.
14 de Septiembre de 1998 (Exaltación de la Cruz).

Shamanes y el Reiki.

Shamanes y el Reiki.

¡Qué horror! - decía una abuelita que estaba observando el noticiero de la noche - todo esto ocurría en un país latinoamericano en el que un Shamán vestido con caracterizado atuendo gritaba: ¡Sal Lucifer! ¡Sal Lucifer! ¡Sal Lucifer! desocupa este cuerpo sagrado en nombre de Jesús, María y José¡¡¡

Estos shamanes vendedores de cebo de culebra - ¡que horror, como puede haber gente que aun crea en estos charlatanes! - afirmaba con mucha convicción de no creer en estas supercherías, pueblerinas y carentes de cultura.

El noticiero descubría - en efecto - que el supuesto Shamán era en realidad un estafador de extracto humilde, que no encontró otro modo de agenciarse recursos que fungiendo ser un sanador de origen nativo. Por desconocer los auténticos métodos curativos había enviado a un señor al hospital público con una intoxicación severa. El Shamán estaba apresado y el Fiscal iniciaría la denuncia penal correspondiente. Una triste realidad en nuestra sociedad.

La percepción de que los shamanes son charlatanes, brujos, metidos en esoterismos peligrosos y herejes es una herencia colonial. Recordemos como fue la conducta de los conquistadores desde que Colón puso pie en tierras americanas; recordemos la labor de la Santa Inquisición de la Iglesia Católica con relación a las creencias de los nativos indios de las américas.

En la Colonia, tiempo después, era ya común ver con desprecio las costumbres y creencias de los Incas, Mayas, Sioux, etc.; es más, eran condenadas como herejías, severamente castigadas en las salas de torturas de la Santa Inquisición. Y, por cierto, los curanderos nativos, indios, Altamisayocs, Paccos, hueseros, etc. fueron escondiéndose del alcance de la sociedad dominante europea.

Sin embargo, los europeos tienen más brujos y hechiceros que los americanos. Si no recordemos a los Celtas, Bárbaros, Iksar, Nigromantes, Ogros, Trolls, a los Gitanos que deambulaban adivinando por todo el viejo continente a grandes políticos, ricos y gente común.

Pero la conquista y colonia hizo y deshizo con las diversas culturas nativas, incluso destruyendo ancestrales ritos holísticos así como celebraciones del solsticio, que hoy la Nasa promueve y difunde a nivel global.

Los verdaderos Shamanes americanos, están en su mayoría ocultos, todavía no han dado el paso decisivo que los admita en una sociedad que aun tiene rezagos y herencias coloniales de rechazo. Sólo algunos están empeñados en darse a conocer, en preparar a las nuevas generaciones sobre su mensaje y aporte a la sociedad. Por ejemplo, encontramos en Bolivia a Chamalú, creador de auténticas comunidades andinas que las ha denominado "Planeta de Luz"; grandes espacios (México, Colombia, Cochabamba) donde las personas viven comunitariamente, compartiendo, alabando a la naturaleza y a Dios.

De otra parte, es muy curioso, sin embargo, lo que ha ocurrido en otras culturas con sus "shamanes". Por ejemplo, todos sabemos que a Japón nadie lo invadió ni conquistó. La consecuencia de esa historia propia ha traído como consecuencia que sus síquicos o shamanes se encuentren en el más alto nivel de la sociedad. Todos sus emperadores eran shamanes, en el buen sentido de la palabra. No hubo jamás en esta sociedad alguien que los aplaste o asesine, que los desprecie, que los margine, considere ignorantes o herejes. Al contrario, son muy respetados y buscados por los principales líderes empresariales, de la política o de la sociedad.

EL Reiki, de origen japonés, para muchos no es shamanería (sobre todo en América); sin embargo, del estudio que hizo hace ya algunos años Walter Lübeck, distinguido Maestro de Reiki alemán, y Frank Arjava Petter, mi Maestro de Reiki, en el libro "El Espíritu del Reiki", se advierte que el reikista es finalmente un Shamán, pues conoce como abrir el corazón a la más profunda espiritualidad, y también como guiar la energía de la tierra y cielo a propósitos sublimes y divinos.

Recuerdo a Arjava en Caracas, Venezuela, en el año 2002, en una de las clases, cuando afirmó categóricamente que en los símbolos antiguos del Reiki cabe la posibilidad de ser traducidos como el camino del Shamán. Porque una de las partes del kanji (ideograma) significa el vapor del arroz cocinado que se transforma y va al cielo; esta simbología representa a los shamanes que conocen el camino de lo material a lo espiritual.

Ser Shamán, entonces no es un sacrilegio como en la época de la Colonia, ni debe ser motivo de rechazo o burla. Otra cosa, es el estafador, que puede disfrazarse de Shamán, médico, abogado, etc.; a estos son los que debemos señalar y apresar.

Quien llega al Reiki llega por su mente abierta (Open Mind), el maestro de Reiki que los recibe tiene la obligación moral de mantener esta apertura, y no al contrario. Sería un grave error decirles a los alumnos que las otras maneras de llegar a la espiritualidad no son válidas, que el Reiki es lo único y que en el caso de la shamanería (sea cual fuere) está el demonio, lo esotérico y lo hereje.

Naturalmente hay shamanerías negras, así llamadas por sus propósitos manipuladores de la existencia, sin importar el bien o mal. Estas formas son en mi opinión despreciables porque no respetan el derecho de los demás, son invasivas e irrespetuosas. Pero en estricto lenguaje es un manejo shamánico.

El tema ético del uso de la energía, es algo muy profundo y difícil de exponer en una simple bitácora, pues los aspectos culturales hacen ver que lo que es bueno en una cultura es malo en otra; y, entonces, podríamos discutir siglos sobre quien tiene la razón.

El Reiki, es una disciplina y arte espiritual orientado a favorecer al prójimo, a hacer el bien a uno mismo y a los demás. Pero no deja de estar dentro de la shamanería japonesa, guste o no, sobre todo a quienes aún piensan con criterios coloniales.

Hasta el próximo jueves,

Gasshi Juan
Editor
gasshojuan@aol.com

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